En 30 segundos

Si te diagnosticaron diabetes tipo 2, tu primer examen de fondo de ojo es ahora, no «cuando empieces a no ver». Si es tipo 1, dentro de los 5 años siguientes al diagnóstico. Después, revisión anual mínimo de por vida, y más frecuente si aparece cualquier hallazgo.

La retinopatía progresa en silencio. Dos estadios principales: NPDR (no proliferativa) y PDR (proliferativa). El edema macular puede aparecer en cualquier estadio y es la causa más frecuente de pérdida visual moderada. El tratamiento moderno —anti-VEGF intravítreo, láser focal o panretiniano, vitrectomía— previene la ceguera si se llega a tiempo.

La retinopatía no duele. No empieza con visión borrosa. No te avisa cuando aparece el primer microaneurisma. Por eso la oftalmóloga la encuentra con un examen rutinario, no porque tú la sientas. Y por eso el calendario importa tanto como el tratamiento.

Cuándo es tu primer examen, exactamente

Recomendación de la ADA, la AAO y el NEI:
  • Diabetes tipo 2: primer examen de fondo de ojo con dilatación pupilar al momento del diagnóstico. La razón: cuando se diagnostica una tipo 2, la hiperglucemia llevaba probablemente entre 5 y 10 años. La retina ya pudo haber empezado a sufrir.
  • Diabetes tipo 1: primer examen dentro de los 5 años tras el diagnóstico.
  • Después: al menos una revisión anual. Si no hay hallazgos en exámenes seguidos, algunas guías permiten espaciar a cada dos años. Si hay hallazgos, cada 3 a 6 meses según la oftalmóloga.
  • Embarazo: evaluación preconcepcional, en cada trimestre y a los 12 meses posparto.

Qué pasa adentro: la fisiología en una página

La hiperglucemia crónica daña los capilares de la retina por dos mecanismos: glicación de proteínas de la pared vascular y formación de productos finales de glicación avanzada (AGE), y microangiopatía con engrosamiento de la membrana basal y pérdida de pericitos. El resultado: paredes vasculares debilitadas que se dilatan (microaneurismas), pierden líquido (exudados, edema) y se obstruyen (zonas isquémicas).

Cuando hay isquemia suficiente, la retina libera factor de crecimiento del endotelio vascular (VEGF), una señal de emergencia que ordena fabricar vasos nuevos. Pero los vasos nuevos son frágiles, crecen en lugares equivocados (sobre la retina, hacia el vítreo) y sangran. Ese es el salto a la fase proliferativa, donde aparece el riesgo real de ceguera.

Animación: cómo afecta la diabetes a la retina

Los estadios que tu oftalmóloga nombrará

1. Retinopatía no proliferativa (NPDR)

Es la fase inicial. La oftalmóloga ve:

  • Microaneurismas: puntos rojos pequeños, las primeras lesiones identificables.
  • Hemorragias intrarretinianas «en llama» o «en mancha».
  • Exudados duros: depósitos amarillos de lípidos.
  • Manchas algodonosas: zonas blanquecinas que reflejan isquemia de la capa de fibras nerviosas.
  • IRMA (anomalías microvasculares intrarretinianas) y arrosariamiento venoso en estadios más avanzados.

La NPDR se clasifica en leve, moderada, severa y muy severa según cantidad y distribución de hallazgos. La severa tiene riesgo alto de progresar a proliferativa en menos de un año.

2. Retinopatía proliferativa (PDR)

Aparecen los neovasos: vasos anormales que crecen sobre la retina, el disco óptico o el iris (rubeosis iridis). Sus complicaciones son las que asustan:

  • Hemorragia vítrea: sangrado dentro del gel ocular que produce «moscas volantes» abundantes o pérdida visual súbita.
  • Desprendimiento de retina traccional: el tejido fibroso que acompaña a los neovasos tira de la retina y la separa.
  • Glaucoma neovascular: los neovasos en el iris bloquean el drenaje del humor acuoso; ojo doloroso, rojo, presión muy alta.

3. Edema macular diabético (EMD)

Puede aparecer en cualquier estadio y es la causa más frecuente de pérdida visual moderada en personas con diabetes. La mácula —la zona central de la retina, responsable de la visión fina y de leer— se inflama por fuga de capilares dañados. La tomografía de coherencia óptica (OCT) es la prueba estándar para detectarlo y medirlo.

OCT

La tomografía de coherencia óptica es un examen no invasivo, sin radiación, que toma «cortes» de la retina en segundos. Es la prueba clave para detectar y monitorizar el edema macular. Pídela si tu visión central cambia.

Fuente: AAO · NEI · IMO Barcelona

Qué se siente —y qué no— cuando avanza

En estadios iniciales, nada. La visión es la misma. Por eso el calendario manda. Cuando aparecen síntomas, suele ser tarde para prevención y toca tratamiento activo. Estos son los avisos que no se ignoran:

Acude pronto si experimentas: moscas volantes súbitas o muchas en pocos días, sombras o «cortinas» en parte del campo visual, visión central distorsionada (líneas rectas que se ven onduladas), pérdida brusca de visión en un ojo, dolor ocular con enrojecimiento. Cualquiera de estos justifica revisión esta semana.
¿Qué es la retinopatía diabética y cuáles son los síntomas?

Tratamiento moderno: lo que cambió la última década

1. Control metabólico (siempre primero)

Hace cincuenta años, antes del láser, lo único que existía era el control glucémico — y lo único que sigue siendo imprescindible es el control glucémico. HbA1c en objetivo individual, tensión arterial < 130/80, perfil lipídico optimizado, sin tabaco. La IMO de Barcelona lo resume con una frase que se ha vuelto consenso clínico: las revisiones periódicas y un control apropiado de la diabetes retrasan la aparición y progresión de la retinopatía.

2. Anti-VEGF intravítreo

Es la revolución terapéutica de las últimas dos décadas. Los anti-VEGF (ranibizumab, aflibercept, bevacizumab off-label, brolucizumab, faricimab) son anticuerpos que se inyectan dentro del ojo y bloquean al VEGF responsable de los neovasos y de la fuga macular. Indicaciones principales: edema macular con afectación central y retinopatía proliferativa. Se administran en ciclos —induction mensual los primeros meses y luego mantenimiento— por una oftalmóloga especialista en retina. Hoy son la primera línea para EMD.

3. Láser

El láser focal o en rejilla sigue siendo útil para fugas localizadas en edema macular periférico. La fotocoagulación panretiniana (PRP) cubre la retina periférica con miles de quemaduras pequeñas y reduce la demanda de oxígeno; sigue siendo tratamiento estándar para PDR severa. No es indolora pero es ambulatoria, y muchas veces se combina con anti-VEGF.

4. Vitrectomía

Cirugía intraocular reservada para complicaciones avanzadas: hemorragia vítrea persistente, desprendimiento traccional, membranas fibrosas. Permite limpiar el gel ocular, aplicar láser por dentro y, en casos seleccionados, reaplicar la retina.

El matiz femenino: embarazo

Toda mujer con diabetes preexistente debería tener evaluación oftalmológica antes de buscar embarazo, en cada trimestre y a los doce meses posparto. ¿Por qué? Porque los cambios hemodinámicos, las fluctuaciones de glucosa y los ajustes rápidos de tratamiento durante la gestación pueden acelerar la progresión de una retinopatía preexistente. El riesgo es mayor en tipo 1 y en mujeres que llegan al embarazo con mal control. La diabetes gestacional pura (sin diabetes previa) no causa retinopatía clásica.

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El número de exámenes de fondo de ojo recomendados durante el embarazo en mujeres con diabetes preexistente: uno por trimestre. Sumado al examen preconcepcional y al de los 12 meses posparto.

Fuente: AAO · Mayo Clinic

El examen, paso a paso, para que sepas qué esperar

Qué incluye un examen de fondo de ojo dilatado

  1. Agudeza visual: la tabla de letras, con y sin tu graduación.
  2. Presión intraocular: tonómetro de aire o de contacto.
  3. Dilatación pupilar con gotas: tarda 20–30 minutos en hacer efecto y deja la visión borrosa por unas horas. Lleva gafas de sol y, si puedes, evita conducir tras el examen.
  4. Examen con biomicroscopio y lente de no contacto: la oftalmóloga ve la retina completa.
  5. OCT si sospecha edema macular u otros hallazgos.
  6. Angiografía con fluoresceína en casos seleccionados: tinte intravenoso que ilumina los vasos y muestra fugas e isquemia.

Lo que pides en tu próxima cita

Lleva escrito: «Tengo diabetes [tipo 1/2] desde [año]. Mi última HbA1c es ___. Quiero un examen de fondo de ojo dilatado y, si corresponde, una OCT macular. ¿Cuál es mi estadio? ¿En cuánto tiempo me tengo que volver a revisar?». Pide que te entreguen las imágenes y el informe; son tuyos.

El mensaje, sin metáforas

La retinopatía diabética es prevenible y, en sus fases tempranas, tratable. Lo único que la convierte en ceguera es el silencio: el silencio del ojo que no duele, el silencio de la mujer que no exige el examen, el silencio del calendario que se posterga. Marca tu próxima fecha hoy. Las latinas, por nuestra historia metabólica acumulada, no tenemos margen para retrasar.

Tus ojos también hablan un idioma femenino. Aprende a escucharlos —y, sobre todo, a hacerlos revisar.